INUSUAL & EXTRAORDINARIA N.6

EDITORIAL

Comienza el gobierno de Joe Biden sin sorpresas con respecto a Venezuela, reafirmando la política de los Estados Unidos de seguir estrangulando al pueblo venezolano mediante un bloqueo económico, con enormes consecuencias en cuanto a  violación de derechos humanos.
A pesar de las presiones, Venezuela responde con la Ley Antibloqueo, un instrumento jurídico aprobado por la Asamblea Nacional Constituyente que reafirma la voluntad del pueblo venezolano de mantener su independencia, su soberanía y su dignidad, al tiempo que busca remontar la cuesta económica a la que hemos estado siendo sometidos durante los últimos años.
Venezuela trata de ser criminalizada por algunos  países de la región, subordinados a Estados Uni dos, por tratar de defenderse al evadir las medidas coercitivas unilaterales, ilegales y criminales para tratar de garantizar los derechos económicos, sociales y culturales del pueblo; ello no hace sino demostrar el talante imperialista del actual gobierno de los Estados Unidos, así como la escasa voluntad propia de algunos gobiernos de América Latina para tomar sus propias decisiones en materia de política exterior.
A esta situación se suma la Unión Europea con medidas contra personas naturales cuyo crimen es apostar por salidas electorales para la así llamada crisis venezolana, quedando completamente desacreditada para jugar el rol de mediación que supuestamente ofrecían como alternativa a la agresividad del gobierno de Donald Trump.
No hay tregua para el pueblo venezolano ni siquiera por causa de la pandemia. Muy por el contrario, Venezuela viene experimentando trabas para acceder a sus propios recursos, así como para concretar los trámites necesarios para la adquisición de vacunas para la lucha contra la COVID-19, lo cual resulta muy ilustrativo de la ver dadera importancia que tiene la salud y la vida de la población venezolana para quienes imponen y defienden el bloqueo económico.

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