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Entrevista A Luis Navas Mora, presidente de la Asociación Civil Red Ciega

Sala de prensa Sures / Caracas. 24-03-2020

¿Existe un bloqueo contra Venezuela?

Por supuesto que existe un bloqueo contra Venezuela. Lo reconoce el gobierno de los Estados Unidos, el gobierno venezolano y los analistas económicos de las más diversas tendencias. Lo reconoce Fedecámaras y hasta una parte de la oposición venezolana. Todos los días nos encontramos con noticias sobre cómo las medidas coercitivas unilaterales afectan el desempeño económico del país, de las instituciones gubernamentales y empresas públicas y privadas, así como también a las personas naturales y jurídicas que no tienen relación con el gobierno venezolano. El solo hecho de poseer la nacionalidad venezolana se ha convertido en un riesgo para muchas personas que ven cómo les cierran sus cuentas en los Estados Unidos. Lo mismo pasa con organizaciones no gubernamentales, en parte por el llamado sobrecumplimiento.
Es cierto que el bloqueo no ha llegado a la fase de bloqueo naval, que sería su máxima expresión. Pero sus consecuencias son apreciables en las restricciones para el comercio internacional, particularmente de la industria petrolera, que todos los días debe evadir las posibles sanciones a las que se exponen sus socios en Rusia o en la India, por poner dos ejemplos.
Negar la existencia del bloqueo es absurdo, o es una conclusión a la que solo se puede llegar a través de lo que se conoce como sesgo de confirmación, que es cierto fenómeno mental que nos hace aceptar los datos que confirman nuestras propias creencias, mientras que nos hace obviar o negar los datos que las rechazan.

En su opinión, ¿cómo afecta el bloqueo a las personas con discapacidad en Venezuela?
De muchas maneras. Además de los efectos que tiene en la población en general, tales como caída de los ingresos petroleros, dificultades para adquirir alimentos y medicamentos, etcétera, las personas con discapacidad enfrentan la imposibilidad de restituir o adquirir ayudas técnicas para la movilidad, tales como bastones o sillas de ruedas debido a su elevado costo. La alternativa son las donaciones que hace el Estado venezolano, pero son cada vez más difíciles conforme las medidas coercitivas unilaterales se han profundizado.
Hay otros efectos también apreciables, tales como las crecientes fallas en el sistema de transporte, de los ascensores en los edificios de uso público o de uso residencial que generan la imposibilidad de personas con determinadas discapacidades de hacer una vida normal. De hecho, considero que durante los últimos años se han incrementado los casos de confinamiento residencial de personas con discapacidad, lo cual es atribuible, al menos en parte, al bloqueo, no tanto porque no estén disponibles los repuestos necesarios, sino porque la gente no los puede pagar.
Sin embargo, lo que más me preocupa es que en una situación de tantas restricciones como las que estamos viviendo, lo más probable es que se incremente el número de personas con discapacidad en la población a niveles muy por encima de lo que sería esperable. Hay que tener en cuenta que las restricciones de medicamentos pueden generar nuevas discapacidades. Lo mismo ocurre con la falta de alimentos. Simplemente, si una persona mayor se ve obligada a subir y bajar 15 pisos para entrar o salir de su apartamento, es muy probable que un buen día sus rodillas fallen, o que se produzca una caída con una discapacidad como consecuencia. Fíjate que esto no solo puede pasar con una persona mayor. De esta manera, es posible que el bloqueo genere muchas discapacidades evitables.

¿Qué propuestas se han realizado para mitigar sus efectos desde las organizaciones de personas con discapacidad?
El tema del acceso a los alimentos y de los medicamentos, que sería lo fundamental, está más allá de cualquier propuesta que nosotros podamos hacer. Sin embargo, en Red Ciega creemos que se debe avanzar, digamos, en dos frentes.
El primer frente es tratar de garantizar la accesibilidad y la disponibilidad de ayudas técnicas para la movilidad de las personas con discapacidad. Tanto la silla de ruedas como la rampa son fundamentales para que muchas personas con discapacidad puedan hacer una vida con cierta normalidad, gozar de sus derechos, resolver sus problemas con cierta autonomía y contribuir con su trabajo a la superación del bloqueo. Ello pasa por un mayor compromiso del Estado, del sector privado, de las organizaciones comunitarias, de las familias y de los individuos en última instancia.
El otro frente es el de la prevención de las discapacidades. Muchas cosas se pueden hacer, aparte de garantizar medicamentos. Apostar por una mejor alimentación, no necesariamente tan calórica, un esfuerzo por cumplir y hacer cumplir las normas de tránsito con mayor rigor, ello con la finalidad de evitar accidentes discapacitantes. Por último, sería necesario velar por un ambiente más inocuo para los seres vivos, lo cual pasa por garantizar la calidad del aire, del agua para el consumo humano y animal, de las tierras para el cultivo y de los espacios urbanos en general. Medidas en este sentido nos permitirían reducir la adquisición de discapacidades por parte de la población, compensando de alguna manera los efectos del bloqueo.

LEA: Entrevista extraída de nuestra revista Inusual y extraordinaria N.3